"Mi hijo es muy intenso": 11 testimonios de madres que nos relatan el día a día de sus hijos con alta sensibilidad
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"Mi hijo es muy intenso": 11 testimonios de madres que nos relatan el día a día de sus hijos con alta sensibilidad

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La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad presente en dos de cada diez personas, con independencia de su sexo. Se describe como una característica hereditaria que afecta a un mayor desarrollo del sistema neuro-sensorial, según explica la Asociación Española de Personas con Alta Sensibilidad (APASE).

Uno de los rasgos que manifiestan los niños con alta sensibilidad es una intensa emocionalidad a la hora de enfrentar determinadas situaciones y sensaciones. "Mi hijo es muy intenso", manifiestan algunas madres, sorprendidas por este rasgo tan peculiar. Hoy hemos querido dar voz y visibilidad a varias madres de niños con alta sensibilidad y emocionalidad que a menudo, y según muchas afirman, no se sienten comprendidas ni apoyadas por su entorno.

Características de las personas con alta sensibilidad

Según la APASE, y en base a las investigaciones realizadas por la psicóloga norteamericana Elaine Aron que fue la primera en investigar sobre la alta sensibilidad, las personas con este rasgo de personalidad poseen un sistema neuro-sensorial más fino y desarrollado que la mayoría de la gente, lo que les lleva a "sentir" (en el amplio contexto de la palabra) de forma más intensa.

"Mi hija pasa de la alegría mas inmensa, a la pena mas profunda, como si fuera una adolescente. Cuando está triste llora y se tira al suelo, pero no en plan rabieta sino en plan melodramático. Pero lo que realmente me preocupa es cuando esas emociones son de enfado o ira, porque le cuesta trabajo gestionarlas" - nos explica Anouk, madre de una niña de 4 años.

Los niños con alta sensibilidad comparten, en mayor o menor grado, las siguientes características:

1) Son reflexivos y prefieren la rutina

Estos niños procesan la información que reciben de manera muy intensa y profunda. Esto les lleva a dar muchas vueltas a los temas antes de tomar una decisión, puesto que valoran todas las opciones posibles, así como los pros y contras.

Sara, madre de Elena de cuatro años y medio nos lo cuenta de esta forma:

"Mi hija está continuamente preguntándome por lo que pasaría si en lugar de hacer algo de una manera lo hacemos de otra manera. Y cuando trato de darle una respuesta me abre otro interrogante. Sus preguntas no tienen fin, es como un árbol plagado de ramas: de una duda le surge otra y otra, y otra..."

"Siempre quiere conocer todas las alternativas posibles, los pros y los contras de las decisiones que tomamos, e incluso tiene en cuenta cualquier factor externo que a otras personas puede no resultarles un condicionante para la toma de decisiones; pero para ella sí lo es. Reconozco que hay veces que me resulta agotador"

Rutina

Por otro lado, los niños con alta sensibilidad adoran la rutina porque les hace sentir seguros. Los cambios no les gustan: reaccionan ante ellos de forma intensa y negativa y les genera una gran ansiedad, especialmente si son repentinos y no han sido informados previamente de ellos.

Xiomara, madre de un peque de casi cinco años nos explica cómo vive su hijo cualquier cambio que pueda producirse en su rutina diaria:

"Los cambios de rutina los lleva fatal y le ponen muy nervioso. Las excursiones escolares, por ejemplo, le causan miedo y ansiedad. Llora tanto que hasta se provoca tos y vómitos"

"Él necesita saber siempre si va a haber algún cambio en su rutina diaria. En el caso de las excursiones, el trimestre pasado lo superamos porque yo fui con él y al final acabó relajándose y disfrutando, pero suele preguntar varias veces lo que vamos a hacer después. Necesita tenerlo todo controlado"

"Cuando todo ha pasado, le ayuda ver que no ha ocurrido nada y se lo refuerzo continuamente con ideas como por ejemplo, "¿viste lo bien que lo pasaste?", "me gustó mucho verte reír con tal amigo", o "te vi cuando hiciste tal cosa y te salió genial". También le trato de explicar que el miedo a los cambios es normal y puede pasarnos a todos, pero no podemos permitir que ese miedo nos impida disfrutar"

Jenni, madre de Isaac de nueve años, nos cuenta cómo un simple viaje en autobús puede provocar en su hijo un gran estado de nervios y ansiedad:

"Se pone nervioso y me pide que le de la mano porque tiene miedo. Pero no es miedo, sino ansiedad por si surge algún cambio en la rutina que conoce, por si nos pasamos de parada o no llegamos a tiempo. Yo se la doy y tengo paciencia con él. Le ayudo en lo que puedo"

2) Perciben gran cantidad de estímulos

Los niños con alta sensibilidad perciben tal cantidad de estímulos, tanto sensoriales como emocionales, que pueden llegar a sobreestimularles. Además, debido a su fino sistema neuro-sensorial tienen una capacidad especial para detectar detalles del entorno que seguramente pasan desapercibidos a otras personas.

Estimulos

La sobreestimulación de información puede ocasionarles bloqueos y reacciones vehementes, como llantos o rabietas. Por eso, cuando son bebés tienden a llorar con intensidad ante situaciones que les debordan como visitas o exceso de ruidos.

"De bebé, mi hija ha llegado a pasar tantas horas llorando que hemos acabado llevándola al hospital porque creíamos que le pasaba algo" - recuerda Andrea, madre de una niña de 6 años y medio con alta sensibilidad.

A medida que crecen, la sobreestimulación puede provocarles también sobresaltos, y generarles ansiedad. Así lo cuenta María, madre de Tiaré de cuatro años:

"Un día soltaron en la calle un petardo, sin esperarlo, y mi hija estuvo asustada y con ansiedad durante media hora. Hasta que no vio que no pasaba nada y que todo a su alrededor seguía su curso normal, no se quedó tranquila"

3) Tienen alta emocionalidad y empatía

La alta sensibilidad va unida a una alta emocionalidad. Todas las emociones las expresan de forma exagerada, desde la felicidad hasta la tristeza o la rabia. Algunas madres definen a sus hijos como "montañas rusas de emociones", ya que pueden pasar de la alegría más desbordada a la pena más infinita en un momento.

Llanto

"Mi hija es especialmente intensa cuando se enfada. El otro día, después de chillar y llorar durante un buen rato comenzó a hacerse daño a sí misma como una manifestación exagerada del enfado que tenía" - explica Anouk.

En cambio Alejandra, madre de Iván de nueve años, nos cuenta que su hijo no vive tan exageradamente las emociones de enfado y rabia, como sí las de alegría.

"Cuando está feliz, mi hijo necesita demostrárselo a todo el mundo. Lo hace gritando, saltando, silbando, hablando sin parar o con abrazos que llegan a estrujarte. Igualmente, cuando llega a un sitio nuevo que no conoce, ese nerviosismo lo manifiesta de forma intensa tratando de demostrar a todo el mundo que quiere ser su amigo"

Empatia

Y es precisamente esta alta emocionalidad lo que les provoca una capacidad especial para escuchar y empatizar con los demás. Sufren intensamente por las injusticias y el dolor ajeno, ya sea el dolor de otra persona, de un animal o incluso de un personaje de ficción a través de una película.

Jenni, nos cuenta con un ejemplo muy claro ciertas situaciones que ha vivido a veces con su hijo cuando han ido al cine:

"Con ciertas películas mi hijo sufre muchísimo. Con "El viaje de Arlo" lloró una barbaridad y sufría porque, según él, el personaje sufría una gran cantidad de injusticias, estaba solo y le pasaban cosas malas. Mientras en la sala escuchábamos a niños riéndose cuando el protagonista se caía en el barro, por ejemplo, él lloraba porque aquella situación le apenaba profundamente"

Por su parte, Alejandra nos detalla la capacidad empática de su hijo, que le lleva a vivir y sufrir intensamente por los demás:

"Siente mucho las emociones negativas de otros, las sufre y las hace suyas. Es capaz de sacrificarse lo que haga falta con tal de que otros no sufran. Eso está genial, pero es importante hacerle ver que no puede arreglar el mundo él solo, porque realmente se llega a sentir responsable de todo y todos. Además, le afectan las injusticias y no soporta que otra persona se sienta mal"

Fany, madre de Diego de siete años, nos cuenta que su hijo sufre mucho con las críticas del entorno y que su alta sensibilidad emocional le hacen necesitar un apoyo continuo de la gente que le rodea:

"Diego es altamente sensible. No es capaz de decir "te quiero" sin emocionarse, por ejemplo. Además, las críticas le afectan mucho y necesita sentirse querido, apoyado, arropado y comprendido continuamente"

4) Alta sensibilidad sensorial

Y la última de las características típica de los niños con alta sensibilidad, es su elevada sensibilidad sensorial. Llegan a percibir de forma muy intensa a través de los cinco sentidos, e incluso también son capaces de sentir el estado emocional de las personas que tienen a su alrededor.

Por este motivo, son niños a los cuales ciertos ruidos, luces, sabores, olores y tacto les provoca rechazo, y lo manifiestan con llantos, malestar y repulsa. A menudo, las madres cuentan que sus hijos se sienten incómodos con las etiquetas de la ropa o las costuras de los calcetines, por ejemplo.

Así lo explica Patricia, madre de una niña de seis años:

"Nota todas las etiquetas de la ropa. Es un suplicio. Tenemos que cortárselas y para probarse ropa en las tiendas no te imaginas la que lía. ¡No quiere probarse nada que lleve etiquetas!"

Ruido

Además, la hija de Patricia también es especialmente sensible al ruido, como le ocurre a Lucas, el peque de Montse:

"Ahora empieza a tolerarlo algo más, pero de pequeña teníamos que huir de sitios con ruido de fondo. Recuerdo un día en el que estábamos en la playa y comenzó a llover. Nos refugiamos debajo de unas carpas cubiertas en las que había una zona de recreativos. Al final tuvimos que salir de allí porque no aguantaba el ruido de las máquinas recreativas" - explica Patricia

"Mi hijo Lucas lleva francamente mal los ruidos. Por ejemplo, jamás he podido utilizar el secador de pelo con él porque se pone histérico, pero no porque le moleste el aire sino porque no soporta el ruido, como tampoco soporta el rudio del aspirador. Le ocurre lo mismo con los tíovivo; en el momento en que el carrusel tiene musiquita monta una pataleta impresionante. Es tan exagerado que la última vez, el feriante nos devolvió el dinero" - cuenta Montse.

La incomprensión del entorno

Aunque el término "alta sensibilidad" comenzó a ser estudiado por Elaine Aron en 1995, todavía hoy hay mucho desconocimiento al respecto, y algunos padres con niños altamente sensibles se sienten perdidos a la hora de manejar las emociones que experimentan y manifiestan sus hijos.

En algunas ocasiones, tanto las personas con alta sensibilidad como sus familias sufren por ser tan sensibles y se sienten incomprendidos por el entorno.

Algunas madres manifiestan haber escuchado comentarios desagradables y muy críticos, tanto por parte del colegio, como de la familia o los amigos. Estos comentarios a veces van dirigidos expresamente a los niños por su comportamiento, y otros son una crítica a los padres por su modelo de crianza.

Incomprension

Anouk nos cuenta que en ocasiones la gente achaca el comportamiento exagerado de su hija ante ciertas situaciones a un tema de celos hacia su hermano. Y Jenni, por ejemplo, nos explica que incluso los abuelos siguen sin entender aún ciertas sensibilidades de su hijo.

Alejandra, por su parte, nos confiesa que la forma exagerada que tiene su hijo Iván de expresar las emociones tampoco es bien entendida por el entorno y en ocasiones genera rechazo:

"El entorno no suele entender que su comportamiento es debido a una alta intensidad emocional. Creen que el niño hace lo que le da la gana y que yo no le educo correctamente. Pero cuando le conocen de verdad se dan cuenta de lo generoso, colaborador y responsable que es"

Aunque no todo es incomprensión. Xiomara y Fany, por ejemplo, sólo tienen busnas palabras hacia los profesores de sus hijos por el trato humano, cariñoso y comprensivo que les dan ante determinadas situaciones.

Y es que es muy importante derribar mitos y creencias, como que la alta sensibilidad es un defecto, un trastorno o una enfermedad. Tampoco hay que confudirlo con el síndrome de Asperger, trastornos del espectro autista o TDAH.

La alta sensibilidad no es más que un rasgo de la personalidad que hay que entender, respetar y manejar. Porque bien encauzada, la alta sensibilidad puede llegar a enriquecer mucho la vida de las personas.

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