Han vuelto a mezclar las clases en el cole de mi hijo: ¿es bueno para los niños?

Han vuelto a mezclar las clases en el cole de mi hijo: ¿es bueno para los niños?

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Acaba de comenzar un nuevo curso y en muchas clases ha habido movimientos inesperados. Mi hijo, por ejemplo, ha llegado a casa un tanto disgustado porque le han separado de su amigo del alma y de la compañera con la que siempre hacía los trabajos. "¿Y ahora qué voy a hacer?", se pregunta.

No es la primera vez que mezclan a los niños de los dos grupos en el colegio. De hecho, lo hacen cada cambio de ciclo y cada dos años en Primaria.

Así que sé por experiencia que se adaptará tras unos días, como la mayoría de sus compañeros. Así lo asegura también Noelia Sosa González, psicóloga educativa de Psise Madrid.

La medida consiste en cambiar la distribución de alumnos por clase del mismo nivel varias veces a lo largo de la escolaridad obligatoria. No hay regulación al respecto, así que es la dirección del colegio y el Consejo escolar quienes deciden si adoptar o no la mezcla de niños de varias clases.

"Suele hacerse en el cambio de Infantil a Primaria y cada dos años en la educación obligatoria, cuando también se renuevan los profesores de los niños, aunque depende de cada centro", explica Noelia Sosa.

Beneficios de la redistribución de los grupos

Noelia Sosa quiere dejar claro que cada niño es diferente por lo que su adaptación no es igual siempre. Pero en líneas generales resalta estos beneficios asimilados a las redistribuciones de grupos de clase:

1. Se cambian los roles de algunos niños dentro del grupo clase. Está claro que si hay un alumno problemático, tímido o triste, es mejor cambiarlo de clase. Pero si solo se le cambia a él, quedará estigmatizado como "el malo" o "el raro". Sin embargo, si cada dos años hay movimiento de niños de un grupo a otro, los casos particulares se diluirán y puede ser que encaje mejor con sus nuevos compañeros.

Además, muchas veces los niños se comportan como los demás esperan que lo hagan, pero cuando los grupos se mezclan muchos roles desaparecen y los niños empiezan desde cero.

2. Se terminan las clases etiquetadas Lo mismo que con los niños, hay ocasiones en las que se define a las clases: la de los listos, la de los charlatanes, la de los vagos...

Estas etiquetas provocan que los niños se comporten de una forma u otra, como se espera de ellos, y que sean prejuzgados por los profesores, que si el grupo "es negativo" no se esfuercen en revertir la situación y redistribuir los grupos rompería esta dinámica.

3. Se favorece la interacción social Los niños tendrían que entablar nuevas relaciones y la red de amistades se ampliaría, sin perder la amistad con los niños de su anterior clase. De hecho, no se quedarán solos, ya que continuará con algunos de ellos en el aula. Además así los niños que por cualquier motivo van quedando más aislados tienen una nueva oportunidad de hacer amigos.

Con esta medida también se evitan las rivalidades y se promueve una mayor convivencia entre los niños.

4. Se compensan los niveles de aprendizaje de los alumnos Puede ocurrir que se vayan acumulando en un grupo mayor número de niños con dificultades. Al redistribuir los grupos, estos alumnos pueden recibir una enseñanza más equilibrada en su nuevo grupo.

5. Se les va preparando para que se adapten a los cambios "porque todos, incluidos los alumnos, tenemos miedo a lo desconocido, a lo nuevo y se trata de un aprendizaje para toda la vida".

Argumentos en contra

Dos niñas hablando en clase

1. Se rompen los círculos de relaciones. Si la medida se plantea al terminar la etapa de Educación Infantil o cada cierto tiempo en Primaria, las amistades (que se consideran positivas) de los niños y también de sus familias, corren el riesgo de disgregarse.

2. Dificultades de integración para niños con necesidades educativas especiales (NEE). En muchas ocasiones, se encuentran integrados, arropados y protegidos por sus compañeros. Al redistribuir los grupos, estos niños pueden quedar más aislados o con más dificultades para volverse a integrar.

3. No está reconocida su validez. Hay experiencias en muchos centros, pero no estudios que demuestren que el experimento será aceptable o contraproducente.

4. Los profesores pueden no utilizar criterios pedagógicos para la redistribución. Que las decisiones se basen en base en preferencias personales, beneficios de unos en detrimento de otros (por niveles educativos)...

No existen verdades absolutas

La posibilidad de mezclar los grupos de alumnos de un mismo curso es una herramienta favorable para los profesores, que pueden utilizarla para corregir actitudes negativas, conflictos en clase, mejorando el ambiente y el rendimiento. Pero no siempre se consiguen estos objetivos, ya que no todos los niños se adaptan igual a los cambios.

Los que están a favor de la mezcla de clases alegan que ya se encontrarán con sus ex-compañeros en el recreo, pero hay niños a los que esta postura no le sirve cuando le separan de su amiguito del alma. Les descoloca no saber si su amiguito ha venido hoy a clase o no y, por tanto, pensar "¿con quién me voy a sentar hoy en el aula?", "¿y en la mesa del comedor?", "¿con quién voy a jugar en el recreo?"

No hay una fórmula perfecta y hay que reconocer que a nuestros hijos les cuesta un poco acoplarse a la nueva situación, aunque todos terminan cogiendo el ritmo a las clases. Eso sí, al principio están más pendientes de otros temas que no son las actividades educativas y puede bajar su rendimiento.

Además, "también influye el tamaño del colegio", explica la psicóloga.

"En un centro de dos líneas (dos clases por curso) los niños se conocen, independientemente, de que sean de un grupo u otro, ya que suelen realizar juntos las salidas, se mezclan en el patio y el comedor... y por tanto no les suele incomodar que les separen de unos compañeros y les mezclen con otros. Entonces aquí el cambio sí es positivo, para que se abran a nuevas amistades y no se creen situaciones de "un único amigo", por ejemplo".

Sin embargo, cuando el centro es muy grande, pueden surgir más problemas:

"Si el niño es tímido o tiene problemas de relación y ya está arropado por unos compañeros en su clase actual, separarlo del resto puede ser conflictivo, ya que no conoce a los compañeros de otras clases (aunque sean de la misma edad) y es difícil que encuentre a sus ex-compañeros en el patio o en el comedor. Así que se puede quedar más aislado".

Por eso, Noelia Sosa asegura que no tiene una postura clara, ya que la medida de mezclar grupos de niños en los colegios tiene sus pros y sus contras.

"Es cierto que dejarles con sus compañeros toda la Primaria les da estabilidad, pero hay que pensar en el resto de los beneficios como la posibilidad de que un niño tímido no encaje en un aula llena de niños más extrovertidos, participativos y que si se integra en otro menos homogéneo encuentre otros alumnos semejantes a él y se suelte, empiece a aprovechar más las clases".

Y dicho esto, solo un pequeño apunte más: en el colegio de mis hijos redistribuyen los clases cada dos cursos. Por si puede servir a los padres preocupados que veis algo tristes a vuestros hijos ahora, al comienzo de curso, por esta razón, os aseguro que la situación se resolverá enseguida. Mis hijos no son exageradamente extrovertidos ni tímidos (son niños normales) y han seguido con sus amigos, igual que nosotros manteniendo la relación con los padres de sus compañeros, aunque vayan ahora a otra aula.

Solo hay dos grupos por curso y hacen todas las salidas juntos, juegan en el patio todos mezclados, se ven en las extraescolares del cole, en el comedor e incluso insisten para ir de una casa a otra los fines de semana... ¿Mi opinión personal? La redistribución de clases es positivo (al menos en mi caso). Este año incluso estoy contenta con el cambio, porque al separarle de su amiguito (tan inquieto como él) ya no podrán retro-alimentarse en clase y seguro que está más pendiente de lo que dice el profesor.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | Una profesora crea "sillas sensoriales" para sus alumnos con necesidades especiales, Algunos colegios prohíben que los niños tengan "mejores amigos", ¿es una buena idea?

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