Aprendizaje en movimiento: cómo beneficia a los niños poder moverse libremente mientras aprenden

Aprendizaje en movimiento: cómo beneficia a los niños poder moverse libremente mientras aprenden
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Si hace unos meses os hablábamos de los beneficios del movimiento libre en el desarrollo del bebé, hoy queremos centrarnos en los aspectos positivos que tiene el aprendizaje basado en movimiento; una metodología que promueve el movimiento físico para mejorar el aprendizaje y rendimiento escolar de los niños.

¿Cómo influye el movimiento en el aprendizaje?

Son varios los estudios científicos que relacionan la actividad física y el movimiento con un mejor desarrollo cognitivo, plasticidad cerebral, función ejecutiva y rendimiento académico.

Los motivos de esta relación son diversos. Por un lado, la actividad física y el movimiento elevan nuestros niveles de serotonina (hormona de la felicidad), provocándonos una sensación de placer y bienestar que impacta directamente en lo que estamos haciendo.

Esto explicaría por qué cuando los niños están aprendiendo algo mientras se mueven y se divierten, ese aprendizaje queda más profundamente grabado en su cerebro que cuando tratamos de enseñarles desde la monotonía y el sedentarismo.

Por otro lado, el movimiento implica un importante trabajo de nuestro cuerpo y nuestra mente. Moverse requiere de equilibrio, coordinación, atención y conciencia espacial. Durante el movimiento, nuestro cerebro opera de forma consciente e inconsciente, estando por tanto más preparando para asimilar nuevos aprendizajes.

Un reciente estudio también demostró que el ejercicio físico durante la infancia favorece un mayor desarrollo cerebral, aumentando la cantidad de materia gris y materia blanca, responsables de una mayor flexibilidad cognitiva y función ejecutiva.

aprendizaje y movimiento

Así pues, y de acuerdo a los estudios, la actividad física y el movimiento durante el aprendizaje ayudaría a:

  • Mejorar la concentración.
  • Mejorar la memorización y retención de nuevos conceptos.
  • Favorecer el interés y la curiosidad innata de los niños, lo que a su vez repercute en ganas de investigar, explorar y aprender de forma autónoma.
  • Mejorar el rendimiento académico.
  • Favorecer la creatividad y la imaginación.

Por último, no podemos olvidar que la propia naturaleza del niño le lleva a necesitar moverse en libertad. Pretender que los niños estén sentados en sus sillas, no se levanten y presten atención durante horas es ir en contra de sus impulsos y necesidades.

¿Cómo aplicar el aprendizaje en movimiento en las escuelas?

aprendizaje en movimiento

Pero aunque conozcamos los beneficios que tiene para el aprendizaje de los niños el poder moverse en libertad, lamentablemente la forma en la que está planteada la educación actual no da lugar a este tipo de enseñanza.

Y es que en la mayoría de colegios, las aulas y metodologías están diseñadas para que los niños permanezcan sentados durante largos periodos de tiempo, prestando atención al profesor y restringiendo al máximo sus movimientos.

Sin embargo, cada vez son más los colegios y profesores conscientes de esta importante necesidad en la infancia que se atreven a aunar aprendizaje y movimiento.

¿Cómo se puede fomentar el aprendizaje en movimiento de una forma sencilla y divertida?

Evitando el sedentarismo y propiciando actividades de movimiento, como el trabajo por rincones temáticos, las clases al aire libre, los trabajos por proyectos que inviten a los niños a explorar e investigar de forma activa, el aprendizaje apoyado en canciones y bailes...

Propiciar descansos activos entre clases para favorecer la concentración, animando a los niños a levantarse y moverse, hacer estiramientos, ejercicios de respiración...

Favorecer el aprendizaje a través del juego y la experimentación, fundamentalmente en la etapa de Educación Infantil.

Siempre actuando desde el respeto, permitir a los niños levantarse de la mesa cuando lo necesiten, e incluso animarles a hacerlo durante las clases (invitándoles a salir a la pizarra, exponer un trabajo, coger libros o material de las estanterías o armarios del aula, cambiarse de sitio...)

En resumen, aunque hay diferentes formas de aprender y cada niño debe encontrar la que mejor le vaya, los expertos coinciden en que el movimiento libre y el juego siempre ayudan, pues al fin y al cabo, forman parte de la esencia de los niños.

Foto de portada | Pexels

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