¿Tu hijo interrumpe las conversaciones? Nueve consejos para enseñarle a respetar el turno de palabra

¿Tu hijo interrumpe las conversaciones? Nueve consejos para enseñarle a respetar el turno de palabra
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Es lógicos sentir frustración y enfado cuando estamos tratando de mantener una conversación con otra persona y nuestros hijos la interrumpen constantemente. A veces lo hacen porque quieren contarnos algo que les ha pasado y que para ellos es importante, aunque también como una forma de llamar nuestra atención o de manifestar su opinión sobre el tema que están escuchando.

En cualquier caso, y aunque se trate de un comportamiento normal y habitual en la infancia, es importante enseñarles a ser pacientes y respetuosos, y no interrumpir a otros cuando están hablando.

Te damos algunas claves que pueden ayudarte a reconducir la situación.

Por qué los niños interrumpen las conversaciones

Interrumpir las conversaciones de los adultos es un comportamiento muy normal en los niños. Su naturaleza impulsiva y espontánea, su sentido de la inmediatez (cuando tienen algo que contarnos quieren hacerlo ya) y su falta de adquisición de las normas sociales, hace que no sean capaces de entender que lo que están haciendo no es correcto.

Y es que aunque a los adultos nos parezca una actitud bastante irrespetuosa y especialmente molesta (sobre todo cuando nos interrumpen mientras hablamos por teléfono o conversamos sobre un asunto importante), para los niños no lo es tal, por lo que es importante enseñárselo con respeto, paciencia y amor.

Y es importante recalcar este dato porque muchos adultos pierden los nervios ante las interrupciones constantes de sus hijos, lo que generalmente provoca un mayor nivel de exigencia en el niño, frustración o rabietas al no entender por qué sus padres se enfadan o los ignoran cuando les reclaman.

Pero tampoco es conveniente dejar todo lo que estemos haciendo cada vez que nuestro hijo nos reclame (salvo que se trate de una urgencia, obviamente), pues no solo supone una falta de respeto hacia los demás, sino también hacia nosotros mismos.

Así pues, ¿cómo encontrar el equilibrio entre atender a nuestro hijo, al tiempo que le educamos en el respeto al turno de palabra y respetamos a los demás?

Pautas respetuosas para enseñar a los niños a no interrumpir

enseñar a no interrumpir

Antes de empezar, debemos señalar que cuando se trata de niños muy pequeños (menores tres años), es importante atender sus demandas siempre en primer lugar, pues su inmadurez y sus necesidades físicas y emocionales requieren de nuestra atención y cuidados inmediatos en cualquier lugar y situación.

A partir de los tres años, aproximadamente, los niños ya pueden empezar a entender que hay comportamientos que resultan molestos e inapropiados, y aunque no podemos pretender que de la noche a la mañana dejen de interrumpirnos cuando hablamos con otras personas, sí es posible enseñarles poco a poco a limitar esas interrupciones y a ser pacientes a la hora de hablar.

1) Mantén la calma

Educar es un proceso complejo, que requiere de tiempo, paciencia, amor y respeto. Enseñar a los niños a ser pacientes no se consigue siendo impacientes e irrespetuosos con ellos. Tampoco perdiendo los nervios, gritando, ignorándolos o etiquetándolos.

Sabemos que se trata de un comportamiento molesto (en ocasiones incluso bochornoso), pero nuestros hijos necesitan padres calmados y amorosos para aprender.

2) Entiende los motivos por los que tu hijo te interrumpe

Como hemos venido diciendo, interrumpir mientras hablamos con otras personas, saltar a nuestro alrededor o tirarnos de la manga reclamando atención, o elevar el tono de voz para que les atendamos de inmediato son comportamientos normales en niños que se deben a su inmadurez y naturaleza emocional.

En ningún caso el niño interrumpe con el objeto de fastidiarnos, boicotear nuestra charla o romper nuestra concentración. Pero si en algún momento sintiéramos que esto es así, convendría repasar los motivos por los que creemos que nuestro hijo está tratando de captar nuestra atención de esa forma tan poco apropiada, y buscar una solución.

3) Explícale que las interrupciones son molestas

Cuando tu hijo interrumpa una conversación entre adultos, explícale con calma los motivos por los que no debería hacerlo. Por ejemplo: te sientes mal porque no puedes continuar tu charla, la otra persona se siente triste porque no está siendo escuchada, es molesto para quienes nos rodean, supone una falta de respeto para ti y para los demás...

4) Enséñale a limitar las interrupciones

interrumpir conversaciones

A la hora de contarnos algo, nuestro hijo debe aprender a priorizar aquello que es importante y no puede esperar (una emergencia real), a lo que sí puede hacerlo.

Para ello debemos explicarle qué situaciones requieren de la atención inmediata del adulto, cuáles pueden esperar a ser tratadas cuando hayamos terminado de hablar, e incluso cuáles podemos tratar cuando estemos a solas (por ejemplo, esa piedra tan bonita que ha encontrado, puede guardarla en el bolsillo y enseñártela más tarde, cuando esteis a solas).

5) Acordad una señal

Para aquellas situaciones que no puedan esperar a ser tratadas cuando estemos a solas, pero tampoco requieran de una atención urgente, podemos enseñarle a nuestro hijo a captar nuestra atención mediante una señal no verbal, como por ejemplo tirar suavemente de nuestra manga, colocarse en silencio a nuestro lado o agarrarnos del brazo.

De esta forma el niño no interrumpirá la conversación del adulto, pero al mismo tiempo nos estará indicando que necesita contarnos algo cuando estemos disponibles.

Nosotros podemos responder a su señal manteniendo el contacto físico (por ejemplo, poniendo nuestra mano sobre su hombro) -que significará que le hemos entendido y le atenderemos en cuanto podamos-, y prestándole atención en cuanto nos sea posible.

6) Pon límites desde el respeto

Si a pesar de los consejos mencionados, el niño continua interrumpiendo, pon límites desde el respeto, pero de forma firme.

Recuerda la importancia de ponerte a su altura para hablar, mirarle directamente a los ojos y explicarle desde la calma por qué ahora mismo no puedes atenderle. Hazle ver que lo que quiere contarte te interesa, pero que ese momento no es el apropiado, y que estarás encantado de escucharle en cuanto sea posible.

7) Sé concreto en tus tiempos

interrupciones
Foto Monstera en Pexels

Evita frases como "dame cinco minutos", "en un ratito te atiendo", "termino enseguida"... pues para los niños, que no entienden el concepto del tiempo como lo entendemos los adultos, resultan muy confusas y pueden ser frustrantes (la sensación de esperar "un ratito" sin tener claro lo que eso significa, puede incluso ponerles más nerviosos y elevar sus exigencias).

Es cierto que no siempre podemos calcular el tiempo que nos llevará nuestra conversación, pero cuando sea posible (por ejemplo, si debemos atender una llamada que sabemos que no nos ocupará más de diez minutos), podemos decirle a nuestro hijo algo así como:

"Voy a necesitar que estés un rato en silencio para poder atender una llamada importante. Fíjate en el reloj que tenemos en la cocina, y cuando la aguja grande marque el número 3, habré terminado"

8) La paciencia se entrena

La paciencia es una habilidad que requiere ser entrenada, así que cualquier situación cotidiana es buena para hacerlo. También los juegos de mesa, en los que se requiere esperar el turno y ser respetuosos con las jugadas de los demás, suponen un perfecto entrenamiento para la vida diaria.

9) Predica con el ejemplo

Y como siempre decimos: los padres somos el espejo en el que nuestros hijos se miran, por eso, si queremos conseguir que nuestros hijos sean respetuosos y no interrumpan las conversaciones, nosotros debemos ser respetuosos con ellos y con los demás, escucharles pacientemente cuando nos hablan, fomentar el diálogo positivo en casa, no interrumpir las conversaciones de los demás y enseñarles a debatir con respeto y tolerancia.

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