"El sofá blanco", el emotivo mensaje que nos recuerda el precioso caos en el que vivimos con niños pequeños
Infancia

"El sofá blanco", el emotivo mensaje que nos recuerda el precioso caos en el que vivimos con niños pequeños

Cuando tenemos niños pequeños en casa, mantenerla como si fuera de revista es algo que probablemente nunca suceda, o en el mejor de los casos, se mantenga así durante unos minutos u horas. Esto puede llegar a ser frustrante en algunas ocasiones, especialmente cuando duramos un tiempo limpiando, para ver que a los pocos minutos, el desorden se hace presente de nuevo.

Sin embargo, ese caos que podemos ver en las casa donde hay niños pequeños, es en realidad el reflejo de algo precioso, y una madre nos lo recuerda en un emotivo mensaje.

La casa de mis sueños

No sé si a todos les pase, pero cuando era adolescente casi adulta, me ponía mucho a pensar en cómo sería mi casa, ya que dejara de vivir con mis padres. Como amante de la lectura, tendría un librero precioso, con todos mis libros ordenados y pequeñas esculturas o plantas en alguna de las repisas. También tendría un pequeño y relajante rincón de lectura.

El salón tendría muebles en colores claros o neutrales, alguna mesa de vidrio, lámparas de piso en color dorado y quizás uno de esos tapetes blancos que vemos en las cuentas de decoración de interiores en Instagram. La recámara desde luego, sería una especie de santuario de relajación, destinado al descanso y la paz.

Pero entonces, me convertí en madre. Y con la llegada de mi hija llegaron toda clase de aditamentos, accesorios y demás cosas que necesitábamos como padres primerizos. Entonces, en lugar de pequeñas esculturas teníamos muñecos de peluche, en lugar de esa alfombra blanca teníamos tapetes con coloridos dibujos infantiles y en lugar de ser la recámara un templo para el bien dormir, era el lugar donde ocurría esa magia de las desveladas con una bebé de meses.

La casa de mis sueños, ahora era un caos (y lo sigue siendo). Con caos no me refiero a que esté sucia, sino a que toda esa idea de una casa perfectamente ordenada y cual catálogo de IKEA, estaba muy lejos de ser la mía. Aunque cada cosa tenga su lugar y se haga la limpieza varias veces por semana, con una pequeña niña aventurera, es difícil que la casa se mantenga siempre en orden.

Aunque nunca me ha estresado ni molestado que mi hija juegue y por lo tanto, desordene o ensucie las cosas, sí me gustaría tener una casa más bonita, más parecida a esas preciosas casas que vemos en las revistas. Pero, ¿sabes? He aprendido a amar ese desorden, porque eso significa que hay una niña feliz, traviesa y juguetona con la que comparto esta maravillosa vida y que ama compartirme sus ocurrencias, alegrándome los días.

Dentro de ese caos que es vivir con niños pequeños, existen cosas hermosas que en ocasiones olvidamos o no notamos. Y esto es lo que no comparte una madre en un emotivo mensaje.

El caos con niños pequeños es precioso

Bebe Comiendo

Lauren Eberspacher es una mamá bloguera que comparte su aventura de la maternidad en el blog "From Blacktop to Dirt Road", y es la autora de la publicación en Facebook que les comparto a continuación, donde a través de una carta a su esposo nos habla de su soñado "sofá blanco".

Querido esposo, algún día tendremos un sofá blanco.

Ya sabes... EL sofá blanco. Ese que siempre señalo en las revistas de decoración de hogar. Ese por el que paso mis dedos cuando pasamos a su lado en la tienda.

Sí. EL sofá blanco. Algún día, ahorraremos y nos compraremos uno. Sí, querido esposo, algún día tendremos un sofá blanco.

Y estará limpio. No habrá manchas de zumo en él, no habrá restos de manzanas entre los cojines y no olerá como leche echada a perder. No habrá manchas de desgaste en los brazos del sofá donde los niños de han parado para saltar, y los cojines no se hundirán del medio, donde han estado brincando. No tendremos que limpiar las manchas ni poner bicarbonato de sodio después de que alguno de ellos no alcanzó a llegar al baño a tiempo.

Y querido esposo, algún día tendremos un sofá blanco.

Cuando la gente venga de visita, no tendremos que quitar los juguetes de encima de él. Los cojines siempre estarán en su sitio y las mantas par cubrirnos siempre estarán dobladas sobre el reposabrazos al que pertenecen, no estratégicamente colocadas para cubrir las rasgaduras o manchas en la tela. No nos sentaremos sobre pequeños coches de juguete ni nos van a empujar pequeños brazos de muñecas. Simplemente nos sentaremos con nuestra compañía y disfrutaremos la comodidad de nuestro sofá blanco.

Pero querido esposo, algún día tendremos un sofá blanco.

Cuando nos sentemos en él por las tardes, vamos a encontrarnos pasando nuestros dedos sobre esa maravillosa y limpia tela para la que hemos ahorrado durante años. Y vamos a extrañar esas manchas, porque eso significará que nuestros hijos ya no son pequeños. Los reposabrazos estarán firmes y los cojines estarán esponjosos. Estoy segura que estará tan cómodo como imaginamos que será. Pero estoy segura que nos dará una punzada mientras recordamos a nuestros hijos saltando en el sofá que teníamos años atrás. Cuando pretendían que eran superhéroes o que iban en alguna aventura salvaje. Creo que algún día extrañaremos esos años de nuestro viejo y usado sofá.

Y querido esposo, algún día tendremos un sofá blanco.

Cuando vengan las visitas y todo esté colocado en su lugar. Oh, y lucirá tal como el de la revista, ¡con los cojines hermosos y todo! No nos sentiremos avergonzados por las manchas o las rasgaduras, pero extrañaremos esos recordatorios de las personas pequeñitas que alguna vez jugaron aquí. No escucharemos sus risas mientras corren por el pasillo para lanzarse encima de nuestro viejo sofá. No seremos interrumpidos por un "Te amo, mami" o por abrazos en un día lluvioso. Sí, estaremos cómodos en nuestro sofá blanco, pero también podríamos sentirnos solos.

Así que hoy, querido esposo, apreciemos nuestro viejo y gastado sofá. Sigamos tallando las manchas y colocando las mantas sobre él. Sigamos acurrucándonos con nuestros bebés y veámoslos lanzarse en esas grandes aventuras en nuestro salón. Querido esposo, apreciemos los días de nuestro viejo y gastado sofá. Porque los días que tendremos con él, serán sin duda los más preciosos, cansados y hermosos de nuestras vidas. Sí... algún día tendremos un sofá blanco. Pero hoy, estoy agradecida por el que tenemos... por las pequeñas personitas que tenemos.

Con manchas y todo.

El mensaje de Lauren, que no sólo nos muestra el lado precioso de ese caos que es vivir con niños pequeños en casa, nos recuerda algo que a veces olvidamos: nuestros hijos serán niños solo una vez. Llegará el día en que ellos crecerán y tomarán su propio camino, dejándonos una casa silenciosa y limpia, en la que seguramente recordaremos aquellos días de risas y juegos con mucha nostalgia.

Quizás ahora no puedes tener un salón de revista, tal vez tus paredes están llenas de marcas de pequeñas manitas traviesas, hay juguetes por todos lados y tus tapizados no están impecables, pero los niños son niños. Es una etapa que algún día pasará y seguro echarás de menos. Abraza el caos, y disfrútalo mientras dure.

Fotos | iStock
Vía | Babble
En Bebés y más | Maternidad real vs. maternidad idealizada, Viva el desorden, Desternillantes fotografías sobre el caos de la vida con niños

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