Acuden a la tele para hablar de su filosofía de crianza natural y el niño salta en el sofá y la niña se orina en el plató

Acuden a la tele para hablar de su filosofía de crianza natural y el niño salta en el sofá y la niña se orina en el plató

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En Bebés y más defendemos siempre un estilo de educación de los hijos que podría denominarse crianza con respeto, con apego, natural o similar, al considerar que los niños necesitan sentirse escuchados y respetados, queridos y acompañados, para así crecer y desarrollarse de manera que sean respetuosos con los demás, cercanos, humildes y amables.

Viniendo como venimos de una generación en la que a los niños se les enseñaba las cosas a base de condicionamientos negativos: castigos, cachetes, gritos o amenazas cuando hacían algo mal, para que no lo volvieran a hacer, cuesta mucho cambiar la mentalidad de mucha gente y cuesta que entiendan que para que un niño no pegue, no le tienes que pegar, que para que un niño sea respetuoso, tienes que respetarle, y que para que un niño sea capaz de amar, debe sentirse amado.

Y cuesta aún más cuando invitan a la tele a una pareja para que hable de su filosofía de crianza, similar a la que aquí defendemos en algunos puntos, y el niño se pone a saltar en el sofá sin que nadie le diga nada y la niña se orina en medio del plató, mientras la madre explica que no los lleva al colegio, que los amamanta a los dos, que no los lleva al médico, que nunca han tomado un medicamento y que si tuvieran cáncer les daría remedios naturales.

La historia de Adele y Matt Allen

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Adele y Matt son una pareja de padres británicos que decidieron llevar la educación de los hijos a un punto lo más natural posible, en lo que ellos llaman "estar fuera de red". Algo así como salir ellos mismos de la sociedad y a la vez sacar a sus hijos, para hacerlo todo de un modo muy diferente.

Adele amamanta a sus dos hijos: Ulises, de cinco años, y Ostara, de uno. Cuando dio a luz a sus hijos, según leemos en Daily Mail, decidió no separar la placenta de sus bebés, dejando que dejara de latir por sí misma y que, tras el alumbramiento de la placenta, acompañara a sus hijos hasta la separación natural de la misma. Hasta entonces, llevaba la placenta en una bolsa, con sal y pétalos de rosa, para que neutralizaran el mal olor. Es lo que se conoce como parto lotus.

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Amamantó a su hijo mayor, y al nacer la pequeña siguió, de modo que ahora los dos toman pecho. Optaron por no escolarizar a sus hijos, así que aunque muchos niños de la edad de Ulises ya van al colegio, él no lo hace, no lo hará. Además, nunca han ido al médico y nunca les han dado ningún jarabe: si tienen algún problema como conjuntivitis ella les pone leche materna, y si se resfrían, les da zumo de limón. Todo remedios naturales que son los que usaría si tuvieran una enfermedad más importante, como un cáncer.

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En casa no tienen tampoco demasiadas normas. Los niños no tienen horarios y se acuestan cuando ellos quieren, pues confían en su capacidad de regular el sueño y la vigilia. Así que, cuando fueron invitados a la televisión, los telespectadores se cebaron con ellos al ver que el niño saltaba en el sofá y ninguno de los dos le decía nada y la niña se hacía pipí en el suelo y no parecía haber reacción de disculpa por parte del padre ni de la madre.

Cuando me dicen que soy un inconsciente por criar a mis hijos así

Supongo que acudieron a la televisión para intentar normalizar su estilo educativo, quizás para intentar abrir los ojos de los demás. Lo que consiguieron es un profundo rechazo, porque como dijo Carl Sagan: "Afirmaciones extraordinarias, requieren evidencias extraordinarias". Si postulas que lo mejor para los hijos es que los niños reciban una educación sin normas, rutinas ni horarios y vas a la tele a demostrarlo, los espectadores esperan ver por qué es mejor hacerlo así.

Querían ver a dos niños comportándose de manera excepcional, y no fue así. No sucedió, porque hicieron lo que hacen los niños normales: no entender qué hacían ahí y tratar de buscar la manera de encontrar un mínimo de diversión. El problema es que la niña tuvo un escape en medio del plató (porque no lleva pañal) y el niño llegó a saltar en el sofá, y ahí nadie dijo nada.

Puedo entender que en su casa la niña pueda irse haciendo pipí donde sea y puedo entender que el niño pueda saltar en el sofá de su casa y en su cama, si a sus padres les parece bien. Los míos siempre han saltado en el sofá, por ejemplo. Pero no puedo entender que, estando en un sitio ajeno, con personas desconocidas, no le pongas un pañal a la niña para evitar que orine ahí y que no le digas al niño que en ese sofá no se puede saltar, porque hay que respetar los bienes ajenos.

Dicho de otro modo, muchas veces me han dicho que soy un inconsciente por criar a mis hijos como lo hago, supongo que porque piensan que al no pegarles ni castigarles les dejo total libertad para que hagan lo que les parece mejor cuando les parece mejor. Y esto no es así. Coincido en muchas cosas con la manera de criar de esta pareja: me parece de lo más normal que amamante a los dos, y que un niño de cinco años aún tome pecho; me parece de lo más normal que defiendan un estilo de crianza respetuoso hacia sus hijos; me parece totalmente respetable que hayan decidido educarlos en casa. Sin embargo, no veo sentido a tratar con respeto a tus hijos y no enseñarles que ellos también tienen que respetar a los demás.

Con respecto a lo de no llevarlos al médico nunca, sólo desearles que siempre tengan buena salud. Porque como cojan algo serio podrían lamentarlo, que no son los primeros que intentan curar una infección con remedios naturales y la cosa se les escapa de las manos.

Fotos | DailyMail
En Bebés y más | ¿Existe el pack Crianza Natural: parto natural, colecho, no vacunas, porteo y lactancia a demanda? (I) y (II), La crianza natural, los consejos gratuitos y cómo evolucionan los padres que crían con apego (I) y (II)

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