Cuando la directora de una empresa es madre: "Pido perdón a todas las madres con las que he trabajado"

Cuando la directora de una empresa es madre: "Pido perdón a todas las madres con las que he trabajado"

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Hace unos días hablaba con otras madres y padres (y otros que aún no lo eran) acerca de cuánto cambia la vida de las personas cuando tienen hijos y alguno de los que aún no se habían estrenado dudaban de si en realidad los cambios eran tales, al menos en lo que al terreno emocional se refiere.

Entonces me acordé de la historia de Katharine Zaleski, una mujer que ha sido gerente de The Huffington Post y The Washington Post y que dirige la empresa PowerToFly, que al ser madre vio cómo su vida cambiaba de tal manera que decidió pedir disculpas públicamente a todas las madres que durante 25 años había criticado y discriminado: "Pido perdón a todas las madres con las que he trabajado".

En una carta que se publicó en la página Fortune, Zaleski explicó que durante todos esos años hizo cosas de las que ahora como madre se arrepiente. Por ejemplo, contó que en una ocasión se reunió con la editora que llevaba la gestión de la página Time.com para hacer una posible colaboración, llevándole una propuesta. Al sentarse en su despacho vio varias fotos de sus hijos pequeños y pensó que esa mujer se entregaba demasiado a su familia, que no era buena idea en realidad seguir adelante con el proyecto y que nunca más hablaría con ella.

Explicó también que una vez criticó a una madre que no pudo quedarse después del trabajo a tomar algo con ella y su equipo, hasta el punto de preguntarle qué era tan importante, sin tener en cuenta que esa mujer había llegado dos horas antes que ella a trabajar y que al día siguiente era ella la que no tenía resaca. Que le pareció bien que se barajara la posibilidad de despedir a una mujer porque estaba a punto de quedarse embarazada. O que programaba reuniones de última hora a las 16:30 de la tarde, sin tener en cuenta que los que tenían hijos seguramente tendrían que ir a buscarles a la guardería, porque consideraba que era positivo que los trabajadores se quedaran más tiempo en el trabajo a pesar de que empezaban a las 08:30, cuando ella no llegaba hasta las 10:30.

Así hasta que tuvo a su bebé

Y llegó el momento en el que le tocó a ella ser madre y mujer. Madre y mujer trabajadora. En la primera semana se sintió consumida por la expectativa de perder su identidad, de no volver a ser capaz de estar diez horas en la oficina y de no poder quedarse después del trabajo a tomar algo.

Siendo mujer y madre tenía dos opciones: volver a trabajar como antes y no ver a su hija o trabajar menos horas y renunciar a la carrera que había construido durante tantos años. Y cuando miró a su hija supo que no quería que se sintiera atrapada también por ese dilema.

Zaleski

Empezó a leer artículos relacionados, opiniones de mujeres de éxito y madres, y vio lo difícil que era trabajar como un hombre y vivir como una mujer. Empezó a darse cuenta de que era verdad aquello de que "las mujeres no pueden tenerlo todo", y sin encontrar una solución dio con una mujer, Milena Barry, que tenía la idea de poner en marcha una empresa en la que las mujeres pudieran desempeñar su trabajo desde casa. Sin dudarlo, se sumó a la iniciativa y así es como fundaron PowerToFly, una empresa que ha hecho posible que miles de mujeres puedan ser valoradas por sus capacidades y su productividad sin necesidad de pasar el día en una oficina y después en un bar.

Por poner un ejemplo, Nedda, que ahora es miembro de la empresa, pasó de encontrarse a su hija metida en su maleta en un intento de irse con su madre allá donde siempre viajara a poder ir a buscarla a la guardería todas las tardes.

Así que cuando se encontró en una situación muy diferente, como madre, Zaleski afirmó que le habría gustado, años atrás, haber sabido que en realidad son las madres las personas que necesita en su equipo, porque se dio cuenta de que si quería que algo se hiciera, lo mejor era pedírselo a una persona que estuviera ocupada.

Por qué las madres no tienen que trabajar como hombres

Comprendió que cuando las mujeres trabajan desde casa son igualmente productivas. Claro que ahora no puede hablar con ellas por Skype tantas veces a lo largo del día como antes, y que no tienen un horario estable, pero se esfuerzan para cumplir con los plazos, están motivadas y pueden, además, saber que están ahí para sus hijos.

Katharine Zaleski

La diferencia radica en que pasar más horas en la oficina no siempre quiere decir que trabajes más, y por eso considera actualmente que es hora de romper con lo establecido y empezar a pensar de otro modo. Una nueva manera de concebir el trabajo en el que las mujeres que quieran puedan ser también madres. Una nueva manera que haga que las mujeres se apoyen entre sí para no caer en la trampa de la crítica y del valorar más a la que lo da todo por el trabajo o, simplemente, se queda hasta más tarde.

Por eso ahora, trabajando de un modo diferente, se siente más productiva que nunca, más satisfecha y más emocionada por su futuro y el de su hija. Por eso decidió explicarlo y por eso se sintió tan obligada a pedir perdón por todo lo que había hecho cuando pensaba que lo mejor para su futuro era otra cosa, muy lejos de la maternidad propia y de la de sus trabajadoras.

El trabajo creado por y para los hombres

Parece mentira que en el año 2016 sigamos igual, pero así es. Solo se vislumbra un poco de la luz que podría provocar un cambio en la nueva política que parece que quiere cuidar más a los niños, a sus padres y a velar más por la conciliación entre familia y trabajo. Pero aún falta acabar de definir las líneas a seguir porque mucho de ese avance sigue pasando por crear más y más guarderías para que el padre y la madre puedan seguir haciendo su jornada completa.

Ya hablé de ello hace casi tres años en el post "¿Y quién cuida de los niños?", porque si como padre siento que nos han engañado a todos con el sistema capitalista actual y la tan ensalzada cultura al trabajo, imaginad si fuera una mujer... e imaginad qué pienso cuando oigo a mujeres decir que quieren la igualdad, que quieren trabajar como los hombres, que quieren tener los mismos horarios.

No, por favor. No os igualéis con nosotros. En todo caso, luchad para que nosotros, los hombres, nos igualemos con vosotras, para no tener que estar todo el día fuera, para no tener que ser el actor secundario de la paternidad y para que el cuidar de los niños forme parte también de nuestras vidas.

O luchad por la diferencia, porque lo importante, al fin y al cabo, no es ser iguales, sino ser conscientes de las diferencias, y protegerlas: proteger el trabajo de la mujer, proteger a aquellas que quieran cuidar de sus hijos una temporada, para que cuando lo deseen puedan volver al trabajo sin tener que echar mil currículums, y proteger a los niños de los horarios intempestivos de sus padres, que muchos llegan a casa con la llave para pasar la tarde solos.

Queda mucho camino, pero hay que empezar a andarlo, o nuestros hijos pasarán por lo mismo.

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