La siesta nórdica: ¿por qué los bebés duermen fuera con temperaturas bajo cero en los países nórdicos?

La siesta nórdica: ¿por qué los bebés duermen fuera con temperaturas bajo cero en los países nórdicos?
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Sea verano o pleno invierno con un frío que pela, los padres nórdicos tienen una curiosa costumbre: dejan a sus bebés en los cochecitos durmiendo la siesta fuera en la puerta de tiendas y bares mientras ellos hacen compras, comen o cenan dentro.

Es frecuente ir andando por las calles de países como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega o Suecia, y encontrarse una fila de carritos con bebés dentro durmiendo la siesta, a veces a temperaturas bajo cero. Es lo que se conoce como siesta nórdica. También es habitual que duerman a la intemperie en los patios de las casas o fuera de las guarderías.

La siesta nórdica

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Aquí no nos hacemos una idea del frío que puede llegar a hacer en esos países. Los inviernos son muy crudos, pueden llegar a haber días de -10 o -15 grados, incluso con nieve, y aún así, ni siquiera en los meses más gélidos abandonan esta costumbre. Para ellos, es parte de su rutina diaria. Y lo hacen convencidos de que es beneficioso para sus bebés.

Dentro de los cochecitos, los bebés están perfectamente abrigados y protegidos del viento y la lluvia, con su edredón y su capota cerrada. Allí quedan bien recogidos y sus padres aseguran que duermen la siesta durante más tiempo que si estuvieran en un ambiente cerrado.

Al parecer, esa es la clave. A pesar de que la temperatura ambiente sea muy baja, es muy importante que los niños lleven ropa cálida y un saco de dormir abrigado.

Los niños se enferman menos

¿No les hace mal a los bebés? ¿No se enferman? Los padres nórdicos tienen claro que no. De hecho, lo hacen para evitar enfermedades. Se supone que los niños expuestos al aire libre tienen menor riesgo de contagio de infecciones frecuentes como tos y resfriados que si compartieran una habitación con otros bebés.

La cultura de sacar a los niños al aire libre no es nueva. Esto se viene haciendo durante años como parte de su vida cotidiana. En guarderías y colegios también es frecuente que los niños realicen la mayor parte de las actividades al aire libre y sólo entren a la hora de comer o si fuera hace demasiado frío.

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Para tenerlos controlados, los padres colocan un vigilabebé con monitor dentro del cochecito y por lo general están siempre muy cerca de la ventana desde donde los vigilan.

Hay que tener en cuenta además que los secuestros en los países nórdicos son extremadamente raros, por no decir inexistentes. A nadie se le ocurriría llevarse un cochecito con un bebé ajeno, y de hacerlo, sólo sería por error.

En el exterior duermen más tiempo

Marjo Tourula, investigadora finlandesa especializada en las siestas de los niños al aire libre, ha hecho una encuesta a los padres quienes aseguran:

"Los bebés claramente durmieron más estando afuera que adentro. Si las siestas bajo techo duraban entre una y dos horas, afuera duraban entre una hora y media y tres"."Probablemente la restricción de movimientos causada por el ropaje podría incrementar la duración de la siesta, mientras que un ambiente frío hace posible envolverlo sin sobrecalentarlo", señala.

La mayoría de los padres señaló que muchos bebés duermen mejor afuera que en el dormitorio. Los sacan gradualmente para que se vayan acostumbrando a partir de las dos semanas de nacido.

Según su investigación, -5°C es la mejor temperatura para una siesta al aire libre, aunque algunos padres con los que habló los llevaban afuera a -30°C.

Otros beneficios incluyen que los niños son más enérgicos, duermen mejor por las noches y son capaces de dormitar en cualquier entorno, incluso con ruido y luz brillante.

¿Qué dicen los estudios?

Los informes de la Agencia de Protección del Medio Ambiente sueca muestra resultados contradictorios. En algunos estudios encontraron beneficios de dormir la siesta al aire libre; hallaron que los niños preescolares que pasaron muchas horas al aire libre se ausentaron menos días que los que pasaron la mayor parte del tiempo dentro. Sin embargo, en otros estudios no hubo diferencias.

Martin Jarnstrom, jefe del grupo de instituciones preescolares Ur och Skur (Con nieve o lluvia), es otro gran defensor de las siestas al exterior, aunque enfatiza que mientras el clima pueda ser frío, el niño debe estar caliente o tibio.


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