Niños muy intensos emocionalmente: ¿cómo acompañarlos en su desarrollo?

Niños muy intensos emocionalmente: ¿cómo acompañarlos en su desarrollo?
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¿Tienes la sensación de que tu hijo no para quieto, como si tuviera un motor dentro? ¿Que es muy sensible a su entorno? O bien, ¿que le cuesta autorregularse a nivel conductual y emocional?

Estas son algunas de las características de los niños muy intensos emocionalmente, o de los niños altamente sensibles (dos categorías distintas).

Pero, ¿de qué hablamos en cada caso? Y, ¿cómo les acompañamos para que se regulen mejor y para favorecer su bienestar? ¡Te lo contamos!

Niños muy intensos emocionalmente

¿Cómo es un niño muy intenso emocionalmente? Algunas de sus características:

  • Emocionales: son niños muy emocionales; es decir, sus emociones suelen ser intensas y poderosas, y suelen pasar de un extremo a otro, en el ámbito emocional, con facilidad (lo que se denomina labilidad emocional).
  • Perceptivos: suelen ser altamente perceptivos en cuanto a los estímulos de su entorno; así, lo perciben todo rápida y fácilmente, incluidos los detalles más mínimos o aparentemente imperceptibles. Están muy enfocados a su entorno.
  • Sensibles: son niños muy sensibles y muy conscientes del estado de ánimo y de las emociones de los demás, de los colores del entorno, los ruidos, los olores...
  • Dificultades ante los cambios: al ser tan sensibles, los cambios pueden generarles angustia o malestar.
  • Dificultades atencionales: a veces, aunque no siempre, estos niños pueden tener dificultades a la hora de mantener la atención en un solo estímulo (concentración), porque su cabeza procesa demasiados estímulos a la vez (además de que les cuesta autorregularse de por sí).
  • Inquietos y/o hiperactivos: suelen ser niños muy movidos, y parece que tengan un motor interno.
  • Enérgicos: otra de las características que los define es su energía inagotable. ¡No paran!
  • Pueden tener problemas de autorregulación: la autorregulación es la capacidad para regular las propias emociones y su expresión o conducta (por ejemplo, la ira); los niños intensos pueden tener dificultades a la hora de regularse en este sentido.

¿...Y los niños altamente sensibles?

Un concepto relacionado con el de niños muy intensos emocionalmente, aunque no es exactamente lo mismo, es el de personas altamente sensibles.

Elaine Aron, Doctora, psicóloga e investigadora estadounidense, identificó el rasgo de personalidad de alta sensibilidad (PAS o personas altamente sensibles). Según ella, el PAS aparece en 1 de cada 5 personas.

Los niños PAS son muy intensos emocionalmente; según Karina Zegers de Bejil, fundadora de la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España (APASE), son niños cuyos sentidos registran todos los detalles de su entorno. Además, son también muy reflexivos y empáticos.

Aunque ser PAS no tiene por qué ser algo negativo, ni en niños ni en adultos, lo cierto es que a veces debe aprender a sobrellevarse y gestionarse (también como padres y madres de niños PAS).

La parte "menos positiva" de este rasgo de personalidad es la tendencia a la sobresaturación y a la sobreactivación, que puede desembocar en estrés por no poder gestionar tantos estímulos recibidos simultáneamente.

Tal y como afirma Karina, basándose en lo que sugieren las investigaciones actuales, estos niños serían más vulnerables a los efectos de un entorno negativo, pero también responderían de forma más positiva en el caso de crecer en el seno de una familia afectuosa, respetuosa y positiva.

¿Cómo acompañar a los niños muy intensos emocionalmente o altamente sensibles?

Como hemos visto, los niños emocionalmente intensos y los niños altamente sensibles comparten características comunes. Pero, ¿cómo acompañarlos como padres? Algunas ideas que pueden ayudarnos:

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Evita sitios con mucho ruido o mucha gente

Un pequeño truco que puede ayudarte a acompañar mejor a tu hijo intenso o altamente sensible, es evitando, en la medida de lo posible, los lugares con mucho ruido o mucha gente.

Estar en lugares más tranquilos le ayudará a autorregularse mejor y a no sobresaturarse.

Ofrécele tiempo de descanso

Los niños muy sensibles a su entorno, están continuamente procesando e integrando la información y los estímulos de su alrededor.

Por ello, aunque todos los niños necesitan descansar, estos especialmente necesitan tiempos de descanso adecuados, aunque a veces a ellos les cueste darse cuenta o pedirlos. Por ello, ¡ofréceselos!

Potencia su aceptación

Todos merecemos aceptarnos tal y como somos, aunque esta no es tarea fácil. Además, el hecho de aceptarnos nos acerca un poco más a aceptar también nuestros puntos débiles o puntos de mejora. Y la aceptación nos conduce, a su vez, a no resistirnos a cómo somos.

En los niños pasa igual; por ello, ayúdales a aceptarse cómo son, sin dejar de trabajar en aquellas cosas que potencien su bienestar.

Limita el uso de pantallas

Las pantallas sobreestimulan a los niños; por ello, si tu hijo es ya intenso de por sí, ayúdale a hacer un uso moderado de los dispositivos electrónicos. Piensa que su reducción mejorará también su descanso.

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Empatiza

La empatía es una habilidad siempre útil en la crianza, porque nos permite conectar con nuestros hijos y detectar qué necesitan. Por ello, aplícala también aquí, a través de la observación de la conducta de tu hijo y de la escucha activa.

Así, la empatía puede ayudarte a identificar qué necesita tu hijo y cómo puedes proporcionárselo.

A la hora de jugar: pocos juguetes

En este punto, cuando decimos pocos juguetes, no nos referimos a limitar el juego de nuestro hijo, o a que tenga "pocos" juguetes; nos referimos a mostrar pocos juguetes cada vez que juegue (o cada ratito de juego).

Es decir, tu hijo puede tener muchos juguetes, pero utilizar pocos de ellos cada vez. Pero, ¿por qué? Porque veces esa intensidad que desbordan estos niños que describimos les dificulta a la hora de mantener la concentración en un estímulo.

Por ello su atención pasa de un lado a otro; y cuantos más estímulos tengan (en este caso, juguetes), más les costará centrarse en un juego y disfrutar de él, así como conectar con el momento presente.

Cuando esté nervioso, acompáñalo y espera a que se calme

Los niños intensos emocionalmente pasan también por momentos de mucha intensidad interna; es decir, a nivel de nerviosismo o de enfado.

Si están en un momento así, espera a que se calmen para dialogar con ellos (pero, ¡ojo! no se trata de dejarles solos; puedes acompañarlos igualmente en este proceso de calmarse).

Se trata de respetar sus ritmos y encontrar el mejor momento para hablar. Con todo esto tiene que ver la autorregulación emocional.



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