Los niños no nacen racistas: el racismo es un comportamiento aprendido

Los niños no nacen racistas: el racismo es un comportamiento aprendido
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Según una encuesta reciente realizada por FAD Juventud, un 25% de los jóvenes españoles de entre 15 a 29 años considera que tiene actitudes racistas. Si bien este tipo de comportamientos no son significativos de la sociedad, merece la pena reflexionar sobre cómo afectan a los niños los prejuicios raciales y comportamientos discriminatorios de su entorno. 

Y es que una cosa es clara: los niños no nacen racistas, pero pueden aprender estas actitudes a temprana edad influenciados por el ambiente social en el que se desarrollan y la educación que reciben.

Los niños no nacen racistas, pero pueden aprenderlo a temprana edad

Una de las cosas más hermosas que debemos admirar de los niños es su pureza e integridad. Ellos no nacen odiando a nadie, no tienen prejuicios de ningún tipo, ni vienen dispuestos a rechazar a otros por ser como son.

Los niños no nacen racistas, pero las investigaciones sugieren que pueden aprender este tipo de comportamientos a temprana edad si el entorno en el que se desarrollan muestra actitudes discriminatorios, prejuicios o estereotipos asociados a los diferentes grupos raciales.

En este sentido, un estudio realizado por Mahzarin Banaji, psicólogo e investigador de la Universidad de Harvard, descubrió que los niños ya muestran preferencias raciales a la edad de tres años, aunque si los pequeños no están expuestos en su entorno a comportamientos racistas acaban aceptando la diversidad de una forma natural y positiva.

Por el contrario, cuando los niños crecen y son educados en un ambiente racista acaban interiorizando estos comportamientos de manera temprana.
"La buena noticia es que incluso un niño cuyos padres no hacen un esfuerzo consciente para enseñarle a no tener prejuicios, pueden acabar deshaciéndose de los prejuicios raciales si crece en un lugar lo suficientemente diverso y observa a todo tipo de personas interactuando de forma positiva y como iguales'' - se recoge en este artículo.

La importancia de educar en la diversidad

Si bien el entorno social en el que el niño crece es importante a la hora de interiorizar (o no) comportamientos o actitudes racistas, somos los padres quienes jugamos el papel principal. Por eso es importante que seamos muy conscientes del ejemplo que damos a nuestros hijos, y tratemos con respeto y la tolerancia sin importar el sexo, condición social, raza o religión.

Además de predicar con el ejemplo y fomentar en los niños las relaciones culturalmente diversas, es fundamental enseñarles que aunque hay conductas que están especialmente admitidas y extendidas en la sociedad no son moralmente aceptables, y entre todos debemos combatirlas.

Porque para erradicar los prejuicios y estereotipos raciales es necesario trabajar desde la infancia, enseñando a los niños a ver más allá del color de piel o la apariencia física.

Foto de portada | Freepik

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