Tatuajes en el embarazo: la respuesta a todas tus dudas

Tatuajes en el embarazo: la respuesta a todas tus dudas

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Si te estás planteando hacerte un tatuaje y además ser madre, o si está embarazada y tienes alguno que otro en tu piel, seguro que te surge alguna duda sobre su compatibilidad con la gestación.

Pedimos al ginecólogo Jackie Calleja, director de la Clínica Bmum, que nos asesorase como experto y estas han sido sus respuestas.

¿Me puedo tatuar estando embarazada?

En principio no hay ningún inconveniente que te impida hacerlo. Se recomienda no tatuarse en el primer trimestre, porque son las semanas más críticas para el desarrollo del feto y hay que tomar especial precaución con fármacos y medicamentos.

Pero se trata de una medida "de medicina legal", porque la tinta se queda en la piel y como mucho pasa a la epidermis, pero nunca entra en la sangre y por tanto no puede contaminar al feto.

¿Hay que tomar alguna precaución?

Las normas de asepsia habituales para no contraer alguna infección. Son las mismas que recomienda la Asociación Americana del Embarazo. Hay que asegurarse de que:

  • El profesional está titulado y el centro registrado.

  • Se usen guantes.

  • Cuente con un autoclave: unidad de esterilización para el equipo que utiliza.

  • Los suelos, superficies y local en general esté limpio.

  • Todas las agujas que se utilizan son nuevas y desechables.

  • La tinta usada para el tatuaje viene en envase estéril.

  • Las gasas están empaquetadas y sin abrir.

¿Puede dificultar de alguna forma el parto?

Embarazada tatuada

Se ha hablado mucho de la incompatibilidad de tatuaje en la espalda y epidural. Un anestesista no podrá poner la epidural a la madre durante el parto si tiene la zona lumbar completamente tatuada. Pero esto es muy improbable: siempre hay una zona, aunque sea muy pequeña, que está limpia, y que el especialista médico puede pinchar para acceder al espacio epidural.

Tampoco interfiere en el resto del trabajo del parto.

¿Y en el postparto y la lactancia?

Como hemos explicado, la tinta del tatuaje se queda en la piel, así que no pasa tampoco a través de la leche materna y son seguros para el bebé.

Las normas básicas de asepsia siguen siendo las únicas precauciones a tomar si deseas hacerte uno, poco después de convertirte en madre.

Lo que sí deberías tener en cuenta es el aspecto estético, sobre todo si el tatuaje está en el abdomen.

El embarazo provoca estrías, rotura de colágeno en la piel, mucho más distendida por el aumento de la tripa para acoger al bebé. Esto implica que la barriga pueda tardar en volver a su aspecto anterior, dependiendo de la morfología de la mujer y de los embarazos previos: si ya ha sido madre o ha tenido gemelos, el estiramiento será mayor y puede que el dibujo del tatuaje no quede tan bien como antes del embarazo.

Por eso, si estás buscando un bebé pero aún no te has tatuado, ¿para qué arriesgarse? Mejor esperar a recuperarse tras el parto, cuando ya hayas recuperado tu silueta anterior o sepas ya cuál será tu aspecto final ya sí decidir donde decorar tu piel. Porque un tatuaje es para toda la vida.

Fotos | iStock

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