La salud mental del padre también importa. El estrés paterno se relaciona con problemas de conducta en los hijos a los dos años

La salud mental del padre también importa. El estrés paterno se relaciona con problemas de conducta en los hijos a los dos años
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Mucho se ha escrito sobre cómo puede influir el estrés materno durante el embarazo y postparto en el desarrollo, la salud emocional y el comportamiento de los hijos. Pero poco se habla de la influencia que también puede tener el estrés del padre o la pareja.

Ahora, una reciente investigación ha relacionado el estrés del padre durante el periodo perinatal con mayores problemas emocionales y de conducta de sus hijos a la edad de dos años.

Estos resultados demuestran que el estado emocional de los padres durante los primeros meses de vida de sus bebés tiene más peso del que se creía, por lo que es doblemente importante que busquen apoyo para manejar sus niveles de estrés y así ayudar a prevenir futuras dificultades en sus hijos.

Cómo afecta el estrés paterno al comportamiento de los hijos a la edad de dos años

estrés paterno

La investigación ha sido llevada a cabo por el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia (IoPPN) del King's College de Londres, junto con el Instituto Finlandés de Salud y Bienestar, la Universidad de Helsinki y la Universidad de Tampere de Finlandia.

Los datos registrados fueron tomados de una cohorte de nacimiento de Finlandia que incluía a 901 padres y 939 madres a quienes se les pidió que completaran una serie de cuestionarios sobre estrés, ansiedad y depresión durante el embarazo (a las 32 semanas de gestación) y tres etapas del puerperio (a los tres, ocho y 24 meses). Los niveles de estrés se calificaron en una escala de 20 puntos, y se consideró que aquellos con una puntuación superior a 10 experimentaban niveles "altos" de estrés. El análisis incluía también una encuesta final a los 24 meses con preguntas sobre los problemas emocionales y de conducta que presentaban sus hijos a esa edad.

Los datos recogidos mostraron que alrededor del 7% de los padres experimentó estrés elevado durante todo el puerperio, porcentaje que aumentó al 10% a los dos años de vida de los hijos.

Los investigadores encontraron una fuerte asociación entre el estrés paterno -especialmente a los 3 meses postparto- y problemas emocionales y conductuales de los hijos a la edad de dos años.

También se destaca una importante novedad, y es que incluso teniendo en cuenta otros factores como el estrés, la ansiedad y la depresión de la madre, el estrés del padre o pareja es determinante.

Por otro lado, los datos recogidos revelan que lejos de decrecer, el estrés paterno aumenta a los 24 meses, posiblemente debido a los problemas de conciliación, la falta de sueño y el comportamiento de los hijos a esa edad conocida coloquialmente como  los "terribles dos años", por la intensidad emocional que manifiestan los niños en pleno proceso de desarrollo de su identidad.

La importancia de criar en equipo

Si bien siempre habíamos oído hablar del estrés materno como uno de los factores que más influía en el desarrollo de los hijos, estos hallazgos ponen de manifiesto que el bienestar y la salud emocional de la pareja también importa, y mucho.

Por fortuna, cada vez son más los padres implicados en la crianza de sus hijos; padres que apuestan por la corresponsabilidad y que no quieren ser meros espectadores, cuidadores o "niñeros" de sus hijos.

Pero la crianza puede llegar a ser agotadora, y si bien la mayoría de las madres entienden la importancia del autocuidado y de buscar ayuda profesional cuando es necesario (algo con lo que la sociedad también está cada vez más sensibilizada), no sucede lo mismo en el caso de los padres.

Según los investigadores, los hombres suelen ser más reacios a expresar sus necesidades y a buscar ayuda. Además, los programas de atención perinatal están especialmente dirigidos a las madres, quedando excluida la figura paterna.

Por eso es fundamental que los padres entiendan que su salud mental también importa, y que en ocasiones puede ser necesario acudir a un profesional -o incluso actuar ya desde el embarazo, a modo preventivo-. Con ello no solo contribuirían a mejorar su bienestar físico y emocional, sino también a prevenir problemas de comportamiento en los hijos.

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